Antes del fuego
Guionista. Procrastinador con oficio. Un tipo que odiaba las fórmulas y se las sabía de memoria. Me pasé años imaginando historias para otros. Un día dejé de creer en las mías.
La página en blanco ya no asustaba: aburría. Y eso es peor que el miedo. El miedo todavía mueve. El aburrimiento es el cuerpo avisando que algo se está apagando por dentro.
Justo ahí —cuando el oficio se me estaba muriendo a fuego lento— apareció algo que llegó disfrazado de amenaza y resultó espejo.
El miedo todavía mueve. El aburrimiento mata.

