Mi epifanía llegó con la experimentación. Creé mi propia aplicación: el 'Guionista Cósmico'. Necesitaba ayuda para aterrizar y darle estructura a mis ideas sin perderme en el tedio.
Vaciando el proceso en la máquina
Esto me obligó a aterrizar todo mi proceso humano: ¿Quién soy como creador? ¿Cómo concibo una historia? ¿Cómo decido si tendrá tres o cinco actos? ¿Cómo armo su narrativa?
Si yo podía dictarle mis ideas locas a la máquina, y ella me las devolvía estructuradas, entonces estaba ante una magia sublime. El proceso 'talachero' desapareció. La conexión entre la idea original y su forma final se volvió inmediata.
Encontré en esta tecnología una salida creadora donde mi mente vuela y la máquina aterriza. Ahora dedico todo mi tiempo a crear.
