Primero que nada, un disclaimer: no soy un promotor de la IA ni trabajo para ninguna empresa tecnológica. Tampoco creo ciegamente que todo es bueno. Soy simplemente un creador que experimenta con la tecnología.
Crecí a finales de los 70s, viendo robots que podían hablar, que podían ser nuestros amigos y asistentes. Ahora que lo tenemos, paradójicamente, a muchos les parece malo o chafa. Escucho voces llenas de misantropía tecnológica afirmando que el ser humano es el cáncer del planeta.
Tener fe en la humanidad
Yo elijo tener fe en la humanidad. Me gusta mucho lo que hemos logrado como especie. Las máquinas no están aquí para deshumanizarnos; se nutren de texto humano, de pensamientos humanos y de instrucciones humanas. Son un aliado civilizatorio.
